¿EN QUÉ PENSÁIS?
Pasaba por tu vida fortuitamente,
pero nos amamos arrolladoramente.
Todos los días quedábamos a la misma hora
para amarnos,
y todas las noches te despedías
con un clavel blanco en la mano.
Yo por ti daba un beso.
Tú por mí dabas “te amo”.
Nuestros encuentros se prolongaron I’m
y todo fue frenesí y desenfreno.
Hablamos de ir a vivir juntos.
Y tú torciste el rostro,
y yo sentí partir en mil mi pecho palpitante,
pero simulé no importunarme.
Lo pospusimos.
Pero eso nos fue alejando y distanciando.
Los encuentros eran distantes y fríos
y la pasión empezó a enfriar el gélido verano.
Yo era la de siempre
y tú me rechazabas.
Me enteré por la calle
que volviste con tus amigos a hacer vida de soltero,
a no querer aceptar ninguna atadura,
proseguir con tu vida libre y alocada.
Un día , de pronto, abro el periódico
y leo tu boda con tu ex.
Se me cae la taza del desayuno
y no doy crédito a la fotografía.
En menos de dos meses
has pasado de mi feminidad
a su fiereza,
de mi físico
a su dineraria,
de mi libertad
a su esclavitud.
Estaba claro lo que buscabas,
estaba claro lo que no querías.
Todos los hombres tenéis cremallera para lo mismo.





Deja un comentario